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Historias cortas. Jonathan Pilca

  • Foto del escritor: JONATHAN P.
    JONATHAN P.
  • 10 feb 2022
  • 2 min de lectura

Actualizado: 11 feb 2022

Un asalto sin beneficio

Era un viernes por la noche y Jonathan salía de su casa con toda la confianza de que no pasaría nada. Sin embargo, él nunca pensó que aquel viernes sería asaltado por 2 maleantes en moto. Pero antes de que saliera de casa, su madre le dijo: " Jonathan, llévate el auto para que vayas tranquilo y no suceda nada". Muy confiado, le respondió: "tranquila mamá, sólo voy acá abajito"; pero nunca se dio cuenta de que si una madre te aconseja, es porque ya presiente algo. A pesar de esta advertencia, él salió y a los 5 minutos fue interceptado por estos ladrones. Él se sentía confiado, prácticamente no iba a entregar su teléfono pero una vez que el asaltante sacó un cuchillo, de aproximadamente 25 cm de largo, lo único que hizo fue decir: “fresco brother, ten, llévate el celular y no ha pasado nada”. Por otro lado, el ladrón tomó el celular y se subió en la moto; fue en cuestión de segundos que sucedió todo esto. En lo que primero que pensó fue en tomar el auto y perseguir a los delincuentes. Sin embargo, ya con la cabeza un poco más fría, decidió esperar a que fuera sábado por la mañana para ir al establecimiento dónde había comprado el celular. Ahí le pidieron el número de imei (el número de identificación que todo celular tiene) del teléfono y como estaba registrado a su nombre, bloquearon el aparato y su sistema en su totalidad. Gracias a ello Jonathan se sintió en cierta forma ganador. Sabía que ese teléfono ya no iba a funcionar así lo reinicien varias veces (formatear). Lo único malo es que en ese teléfono tenía la información de su universidad y todos los trabajos que había realizado para entregar se habían perdido. Además, hay que añadir que esta desgracia implicó un gasto extra al tener que adquirir un nuevo celular. Jonathan no tenía contemplado realizar un gasto así ya que estaba ahorrando para comprar una TV para su abuelita en próximo su cumpleaños. Para solventar este inconveniente realizó unos trabajos de transporte con el fin de recuperar ese dinero y no dejar de comprarle algo a su querida abuelita. Al pasar los días, seguía pensando en todas las situaciones que pudieron haber pasado. Jonathan recapacitaba y se decía a sí mismo: "si tal vez le hubiera hecho caso a mi mamá y me hubiera llevado el auto, no me habría pasado esta calamidad". No hay mal que por bien no venga, como dice el refrán; entonces, le quedó como experiencia el hacer caso a su madre y a la vez, la lección de salir a la calle con las debidas precauciones.







Autor: JONATHAN A. PILCA

 
 
 

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