Historias cortas. Sin miedos
- gjimenezj4
- 8 feb 2022
- 2 min de lectura
Actualizado: 11 feb 2022
Jamás entendió por qué todo debía ser una competencia y siempre sintió mucha presión por ser perfecta. Es muy difícil quitarse esa mala costumbre de querer cumplir las expectativas de los que amas.

Cuando se miraba al espejo casi siempre se preguntaba, si realmente era feliz, ahora puede responder con seguridad que sí… pero no siempre fue así.
Creció en un círculo familiar complicado, lleno de esquemas y estereotipos, con la exigencia de que siempre debía ser la mejor… desde niña. No era aceptada con segundos puestos; esto le generaba gran presión y estrés, pues, si no era la mejor el éxito no llegaría, tampoco alcanzaría sus mayores sueños.
Si la vida se trataba de ser la mejor en todo, definitivamente le esperaba un camino lleno de tropiezos y caídas.Jugar básquetbol era su mayor pasión, sin embargo, la felicidad de hacerlo se veía empañada por las exigencias de competir por un primer lugar, de pertenecer a un grupo élite, estaba negado el puesto en la banca.
Jamás entendió por qué todo debía ser una competencia y siempre sintió mucha presión por ser perfecta. Es muy difícil quitarse esa mala costumbre de querer cumplir las expectativas de los que amas.
Una mañana, un miércoles de abril de 2020, disfrutó del olor de una taza de café, del viento fresco que entraba por su ventana y sobre todo de las tiernas voces de sus pequeños hijos… Le hubiera encantado preguntarse, ¿Qué significa la felicidad?; Mirándose, con su cara de paz y ojos luminosos, se dio cuenta de que encontró lo que buscaba, y era eso precisamente eso, lo que llenaba su corazón, esos actos cotidianos y sencillos, en los que casi nunca se fijaba, porque le enseñaron a competir y no les daba el valor que tenían. Comenzó de esta manera el viaje de regreso a sí misma.
Desde entonces es una excelente hija, amiga, hermana, esposa y madre; ama su trabajo, estudia lo que la hace feliz, a su corta edad ha alcanzado muchas de sus metas y no siempre tuvo el primer lugar, porque aprendió el valor de saber perder; Ahora desborda felicidad, creo que disfrutaría mucho retrocediendo en el tiempo… se imagina encontrándose con ella misma, con esa pequeña niña con la que ha vivido treinta y seis años; le abrazaría, le diría que no se preocupe tanto, que no llore, que no es necesario el primer lugar, que un día va a sonreír, a vivir plenamente, que debe aprender a disfrutar las cosas más simples de la vida, a ser feliz… porque éxito y felicidad no son lo mismo.

AUTORA: GABRIELA JIMENEZ J.


Bella historia !! Excelente redacción, concisa y profunda. El uso de las palabras con sencillez que transmiten sinceridad y una gran carga emocional. Además da un mensaje que es muy valioso y que pocos lo piensan así: el éxito no es la felicidad !! Felicitaciones !!