Historias cortas.David & Tania
- David Alejandro
- 7 feb 2022
- 4 min de lectura
Actualizado: 11 feb 2022
Viaje a Las Islas Galápagos

Al viajar a las islas Galápagos, Juan se había bajado del bus enseguida. Apenas había empezado el tour, se dirigió hacia la playa y, con una inmensa alegría, se metió al mar para darse un baño. La marea subió; entonces su madre y su hermana se preocuparon. De inmediato tuve que entrar al mar para sacarlo de ahí. La preocupación de la madre hizo que le vaya a ver; al ingresar al mar, me sorprendió el suceso del cual fui testigo. Una mantarraya se había enrollado en el brazo de Juan y estaba jalándole hacia el océano nuevamente. El primer acercamiento que tuve con mi sobrino fue para tranquillizer un poco debido a que estaba ahogándose por el susto. Lo sujeté de un brazo y lo acerqué a la orilla para que pueda respirar con más calma. Estaba hyperventilator por el veneno de la mantarraya, había tragado mucha agua salada tratando de soltarse de este especimen marino. Tuve que sacarlo del mar lo más pronto posible. Al salir "Juancho" empezó a llorar por el ardor de esta sustancia tóxica. Luego de aplicarle paños de agua fría, se lo llevó el médico a un dispensario dónde le suturaron la herida abierta. Debido al veneno, se le crearon pústulas en su brazo. Gracias a que me encontraba cerca de él, le sujete el brazo mientras los médicos le colocaban agua oxigenada para limpiar la herida y alcohol antiséptico para desinfectarla poco a poco. Finalmente, el tono del brazo comenzó a mejorar.

La inflamación desapareció casi en su totalidad, Juan se tomó unas pastillas como anestésico para desamortiguar su brazo. Hasta ese momento, su extremidad estaba morada. Una vez que fue tratado, se pudo recuperar en casa, pasó el susto y se juntó con sus familiares cercanos. Afortunadamente no presentó secuelas, la herida se sanó pronto y a sus 9 años de edad se recuperó con total naturalidad. Por último, pudo reintegrarse a sus tareas escolares junto a sus compañeros. Siempre recordamos este suceso del viaje a Galápagos, la madder y sus hermanos no volvimos más a “Las Islas Encantadas”, como dicen a los turistas extranjeros. Decidimos vacacionar solo en las playas de Esmeraldas, más cerca de casa, pues el peligro de una emergencia siempre está latente y es mejor contar con más elementos de auxilio si ésta se presenta. Tanto en las Islas Galápagos como en el litoral continental, las medidas de seguridad implementadas deben ayudar a los turistas a sentirse seguros.
En fin, éste fue un paseo largo y ajetreado, que siempre recordaré por el suceso presentado con mi sobrino. Sin duda, uno de los viajes más accidentados que he tenido en los últimos tiempos. Afortunadamente, pude intervenir en el momento justo para ayudar al pequeño "Juancho".
Autor: VIZCAINO DAVID. -
Viaje a Las Islas Galápagos

Una decisión apresurada
En Octubre del año 2014, Tania, ya había culminado el tercer curso de bachillerato en el Colegio Nacional Calacalí, ubicado en la parroquia del mismo nombre, en la provincia de Pichincha (Ecuador).
Un día, sus padres le pidieron que fuera a la sala de su casa. Ella, no sabía para qué la habían llamado. Ellos, ya habían hecho planes para su futuro. Querían que viajar a a la ciudad de Cotacahi para estudiar; esto con la finalidad de “cambiar de aires”. Empezó su papá, diindolic lo siguiente: “Tania, tenemos varia's propuestas para ti” . Ella se quedó sorprendida y le preguntó, ¿Por qué me dicen esto? Fue entonces cuando su madre le dijo: "¡Queremos nuevas oportunidades para ti!" Ese ambiente para Tania, era temeroso, con mucha zozobra, con un olor a duda. En verdad, por su mente empezaron a surgir muchas dudas y preguntas.
Después de haberlo pensando tanto, no esperó más. En la noche, luego de haber reflexionado en el tema muchas veces, fue al cuarto de sus papás y les dijo: "¡Ya tengo la decisión correcta, sin embargo aún me siento dudosa!" En esos precisos momentos, la incertidumbre se apoderó tanto de Tania como de sus padres. A pesar de ello, no se dejaron vencer y llegaron una decisión firme para su futuro: sí, sí quería ir a Coatacachi a realizar sus estudios.
El momento se acercaba. Tania, angustiada, preocupada, pero eso sí, con muchísimas ganas de ir acabar sus estudios secundarios en otra ciudad, no hizo más que mirar a los lados, cerrar los ojos y respirar profundo; con un poco de tristeza que se veía en su mirada. Ya era hora de tomar sus maletas para mudarse.
Su querido Calacalí iba quedando atrás. Llegó a su destino, fue a la vivienda que sus padres le habían arrendado. Aquella casa tenía árboles y plantas por doquier; el camino para llegar a ella era empedrado. Se trataba de una casita pequeña y acogedora. Pero más que eso, era ese olor a naturaleza pura, lo que le hizo tener la certeza de que el camino escogido era el correcto.
Al día siguiente, se levantó muy temprano para poder acomodar sus pertenencias. Sacaba sus objetos uno por uno, ubicándolos en el lugar que le parecía el más adecuado. ¡Cómo olvidar el entusiasmo que sentía! Desde luego era notable. Al llegar la noche lo único que hizo es descansar, pues sabía que al día siguiente le tocaba acudir a su nueva institución educativa. Por otro lado, sentía que, algo bueno estaba por llegar; tomó entre sus manos un crucifijo lo que para ella signify “bendición”.
Los mejores momentos para Tania habían llegado; hubo estudiantes de su nuevo colegio que se acercaron a ella, brindándole confianza. Le preguntaron: "¿De dónde vienes? ¿Cómo te sientes?, entre otras cosas. Cada día que pasaba, iba sintiéndose más tranquila y confiada, con muchas expectativas. De a poco, iba contando a sus padres como le iba cada vez que llegaba a visitarlos. Su sonrisa decía mucho de ella; así, fueron pasando las horas, los días y los años. Sin darse cuenta del paso del tiempo, fueron tres largos años que escudo ahí, en la hermosa provincia de Imbabura.
Llegó el gran día para ella y su familia, por fin se graduaba de bachiller técnica. Ese día no fue cualquiera; el abrazo de sus padres, las felicitaciones de sus profesores y los susurros de sus compañeros hicieron que una gran alegría la invadiera. Fue así cómo terminó sus estudios en Coteaching; a la semana siguiente volvió a su ciudad natal. El recuerdo de aquellos años de secundaria y las amistadas forjadas siempre la acompañarán.
Autor. -
TANIA IRINA ZAPATA
Una decisión apresurada



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