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Describiendo el mundo, José y Gabby

  • jnajerac1
  • 28 ene 2022
  • 5 min de lectura

Actualizado: 2 feb 2022

La cabaña encantada


Casa Miranda, sector de Píntag. Fotografía de Christoph Hirtz

En 2019, andaba por la vida tratando de descubrir el amor, por así decirlo, tenía las ganas de conocer a alguien que me entienda, puesto que por esas fechas todos mis amigos tenían una pareja o alguna relación estable. Pero, por otra parte, yo estaba solo, y un poco deprimido, pues ese no fue para nada mi año. Esta situación me llevo a preguntarme si existía alguien para mí, porque siempre me iba mal en estos aspectos, nadie era compatible conmigo. En el último fin de semana, mis amigos y yo decidimos hacer una fiesta por el cierre de año, en ese entonces aun no existía el COVID así que invitamos a conocidos de cada uno.


El lugar era mágico, una cabaña grande y de madera en las afueras de Quito, más precisamente en el Valle de los Chillos. Todo marchaba bien, hasta que llegó Abigail, la amiga de un amigo. La conexión fue instantánea, los dos estuvimos nerviosos por hablarnos, la conversación empezó lento, hasta que entramos en confianza y todo marchó bien. Teníamos todo el lugar para bailar, conversar, y ver la luna en todo su esplendor, que, para ese momento estaba en fase de luna llena, y el cielo nos acompañó sin una nube. La noche marchó de la mejor manera posible, ni siquiera el alcohol me interesaba porque estaba maravillado de la situación y de esa persona.


La música que se reproducía cuando ya todos estaban ebrios, fue la que puso el ambiente. Tenía la extraña sensación de que todo lo que pasaba estaba hecho para nosotros, o de alguna manera para mí, porque antes de esa noche nada tenía sentido para mí. Mientras esperábamos que su mamá la venga a recoger, aprovechamos el espacio del lugar para encender una fogata, la cual encendió rápido. Alrededor de la hoguera, la conversación entre los dos fue increíble, las cosas en común eran geniales, pero aprender de otra persona, escuchar y entenderla fue lo mejor. Era como si el lugar estuviese hecho para que nos conociéramos, las cosas solo iban sucediendo en cada tramo de la noche. Cuando la pasaron a recoger sus padres, quedamos en que nos volveríamos a ver y nos despedimos como si nos hubiésemos conocido desde mucho más antes de esa noche.


En consecuencia, yo que para antes de esa noche creía que no había sentido alguno en tener un amor y pensar que no había nadie para mí, el universo me presentó una explicación original del por qué esperar es desesperante y que todo sucede por algo. De esta manera, aprendí que no se necesita ser cien por ciento compatible con alguien para que algo marche bien. Es más, es divertido aprender de otra persona, sus gustos, sus temores, sus esperanzas y sueños.


En este punto decidí que no hay mal que por bien no venga y que la vida solo sigue su cauce, que hay personas que te pintan la vida de colores y aunque Abigail y yo, ya no estemos juntos, ese lugar marcó para mí un punto de quiebre entre estar triste por cosas que no me aportan, a ser alguien que sabe esperar y que, si no es para siempre, siempre tendré el gusto de haber conocido a alguien tan especial, en un lugar que no tenía nada de espectacular, pero la situación en la que nuestras vidas se encontraron, lo transformaron en mi lugar preferido. Cada que pasamos por ahí, lo recordaremos con mucho cariño. Porque parte de la vida es crecer y aprender. Y saber dar las gracias a quien nos puso su hombro para poder levantarnos de nuevo.

Autor: Jose Nájera



Islas Galápagos, el paraíso encantado



Las hermosas Islas Galápagos, están ubicadas a unos mil kilómetros al oeste de las costas continentales de Ecuador, consideradas como un paraíso terrenal, su flora y fauna son únicas a nivel mundial. En su variada fauna destacan iguanas, tortugas gigantes, tortugas marinas, leones marinos, tiburones, pinzones, cormoranes, albatros y pingüinos.


Las islas Galápagos, un magnífico conjunto de 13 islas volcánicas, 6 islas pequeñas y muchos islotes; sus principales volcanes se encuentran en la isla Isabela: WOLF-CERRO AZUL-DARWIN. Las tortugas gigantes son consideradas un laboratorio natural que permitió al científico inglés Charles Darwin formular su teoría sobre la selección natural de las especies, son las responsables del hermoso nombre que llevan “ISLAS GALÁPAGOS”.


La tortuga gigante que habita en el paraíso encantado es la especia de tortuga más grande que existe, aproximadamente puede alcanzar 300 kg de peso y se cree que vive más de 100 años. En 1986 las islas fueron declaradas reserva marina; Unesco incluyó a Galápagos en la lista de Patrimonio de la Humanidad en 1978, y en diciembre de 2021 se amplió esta declaración para la reserva marina.https://www.ecologiaverde.com/flora-y-fauna-de-las-islas-galapagos-2119.html


Actualmente las islas siguen siendo importantes para la ciencia, para explicar el cambio climático, porque son como un microcosmos del planeta. Las islas fueron declaradas parque nacional en 1959, figura que afecta al 97,5% de la superficie terrestre del archipiélago. El área restante es ocupada por asentamientos humanos.



Puerto Baquerizo Moreno: La isla Bonita


San Cristóbal tiene una superficie de 558 km² y su punto más alto se eleva a 730 metros sobre el nivel del mar es la capital del archipiélago, Puerto Baquerizo Moreno, llamada isla bonita por tener fuente natural de agua dulce, alberga gran variedad de especies animales como, fragatas, lobos marinos, tortugas, patirojos, patiazules, iguanas marinas, delfines, gaviotas y en particular una especie de ave poco común en las islas con el nombre de GUAQUE: pati largo, de aspecto no muy agradable y con un sonido muy particular para comunicarse. https://www.goraymi.com/es-ec/guayas/guayaquil/faunas/garza-nocturna-cangrejera-coroniamarilla-guaque-ak037axtc



Gastronomía de los Isleños

Las diversas combinaciones étnicas ecuatorianas y por supuesto la influencia de alemanes, americanos, noruegos, franceses y otras culturas extranjeras que se radicaron y colonizaron Galápagos, lograron fusionar a la gastronomía de las islas Galápagos, siendo ésta una perfecta mezcla y fusión de sabores, capaz de competir con los más glamurosos


cortes gastronómicos. Gracias a su ubicación geográfica, las islas ofrecen a sus visitantes una amplia y fresca gastronomía, elaborada con los frutos del mar, pescado, langosta, langostino y canchalagua, éste último es un molusco que existe únicamente en las islas de un exquisito sabor.


Algunos lugares donde se puede saborear su exquisita y diferente gastronomía son:

  • En San Cristóbal, los restaurantes Calipso, Rosita, Nativo y Guisseppe.

En la parte alta de la isla, se encuentra la Estación Biológica San Cristóbal, manejada por la Fundación Jatun Sacha, una organización ecuatoriana sin fines de lucro que se dedica a la conservación de los bosques en todo el


Ecuador. También hay excursiones en barco local que llevan a los visitantes a dos sitios cercanos de buceo. "León Dormido" representa los restos de un cono de lava, ahora dividida en dos. "Isla Lobos" es también un sitio de anidación del alcatraz patiazul. Allí uno puede conectarse con las historias y vivencias de sus colonos visitando plantaciones de café, fincas de agroturismo, emprendimientos de cerveza artesanal y talleres de artesanías locales.


San Cristóbal ofrece actividades culturales que han generado e importancia en las artes y talento local, talleres de pintura, danza, conciertos de música y obras de teatro. Sin embargo, el turismo es uno de los principales fenómenos de origen humano que ponen en riesgo a las islas, ya que debido a la introducción de especies nocivas, tanto animales, como plantas, se ha puesto en riesgo la fauna y flora natural de este lugar único en el mundo. https://www.facebook.com/CRISGALTOURS/

Autora: Gabby Jimenez J.



Edición: Nicolás Dousdebés, docente UPS



 
 
 

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